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Educación Vicenciana. Colegio Madre De Dios. Jerez de la Frontera                                                                                                     956 349 086

Fueron los caballeros de las Conferencias de San Vicente de Paúl, quienes influyen en el misionero jesuita P. Rego, a fin de que haga las gestiones necesarias para que las Hijas de la Caridad vengan a ocuparse de la instrucción y enseñanza de la religión católica a las niñas pobres de esta barriada de Jerez. Posteriormente nos dirán las Hermanas que esta era una zona de mucha población pero de mayor pobreza; gente sencilla, ávida de instrucción y evangelización.

 

El citado misionero insiste a los Superiores sobre la urgente necesidad de atender a su petición pues “hay que contrarrestar la fuerte acción de los protestantes que han abierto aquí un centro para difundir sus doctrinas”.

 

Llegan cuatro Hermanas. Se alojan, con carácter provisional en la calle Cruz Vieja, y poco después en la calle Madre de Dios. Van organizando las Escuelas en los terrenos de unas bodegas viejas en la calle Puerta del Sol, 14. Son propiedad del Obispado que, más tarde, cederán en usufructo a la Comunidad.

 

Tenemos noticias de que en el año 1926 ya había en la Escuela 80 párvulos y unas 40 niñas entre mayores y medianas. El mobiliario consistía en unas sencillas gradas.

La Junta Jerezana de Caridad atendía a las necesidades de las Hermanas, pasándoles 10 reales diarios por cada una. Les proporcionaban telas con las que las niñas confeccionaban vestidos en las clases de costura. Una vez que terminaba el curso, las alumnas recibían estas prendas como premio por su aplicación. Al tiempo que cosían, aprendían el Catecismo y la tabla. ¡Eso sí que era coser y cantar!

 

Tanto bien hicieron las Hermanas que cuando destinaron a la primera Hermana Sirviente pequeños y mayores estuvieron llorando durante varios días.

 

Cada día, dos de las chicas mayores iban al Colegio de Preservadas, a la Fonda Popular San Vicente de Paúl y traían una olla con comida para repartir a los niños de la Escuela. No se les cobraba nada.

 

En el año 39 la Comunidad tenía cinco Hermanas. En la Escuela, 150 niñas y 150 párvulos. La Casa se sostenía con las aportaciones de la Junta Jerezana – 3 pesetas por día y por Hermana – y las Conferencias de San Vicente. Como vemos la situación económica es muy ajustada.


En el año 1942 los niños pagaban 1 peseta a la semana, que depositaban en una “cajita” al entrar en la Escuela. Algún avispado en lugar de echar, cogía. Fue necesario pedir esta colaboración económica a los niños porque las Señoras de la Junta habían retirado la ayuda acostumbrada. Después se pasó a 5 pesetas al mes.

 

A la enseñanza de la Enciclopedia, el Catecismo y la costura, se añadió el solfeo. El número de alumnos es de 300 niñas y 150 párvulos.

Ya está organizada la Asociación de Hijas de María y la Cruzada Misionera. Esta última siempre destacará por los enormes esfuerzos que realizarán las jóvenes a favor de la Misión de Cuttac: rifas, sellos, cabalgatas, teatros, tómbolas, veladas... Y un recurso curioso: se iban a una finca cercana a buscar caracoles para hacer tapas en las fiestas.

 

También las Hijas de María colaboraban con las Hermanas para hacer frente a cualquier necesidad, como cuando con ocasión de la construcción del Salón, acarrearon escombros para ahorrar algún jornal.

 

Al terminar los años de escolaridad, algunas alumnas no continuaban estudios superiores. Para ellas la Comunidad puso un OBRADOR. Estas jóvenes, a la vez que aprendían un oficio, preparaban su ajuar y también hacen ropa para señoras particulares.

 

En torno al año 1970 en el Obrador había 30 chicas. Los trabajos que aquí se hacían eran también un medio para sostener la casa, pues como vamos comprobando, la economía era bastante deficiente.


Esta actividad se prolongó durante bastante años. Los encargos de las señoras aumentaban y con ello también los beneficios que estas jóvenes recibían. Parece ser que los problemas de los “seguros” determinaron el cierre.

Otra gran obra de esta Casa fue la Asociación de Voluntarias de la Caridad, fundada en 1946. Comienza con un número reducido de miembros pero, con motivo de unas misiones daba por las Padres Paúles en 1952, fue incrementándose hasta alcanzar el número de 64 voluntarias activas y 197 honorarias. Se visita a los Pobres en sus domicilios llevándoles alimentos y consuelo.

 

Por estos años se abre en el Colegio Madre de Dios una COCINA. La Hermanas se pasaban parte de la noche haciendo comidas, que repartían al día siguiente. Preparaban también la leche americana para el desayuno. No había comedor. La gente acudía con sus cacerolas. Algunos días se daban más de 200 comidas.

 

En algunas ocasiones se unieron Damas, Hijas de María y Cruzada Misionera para obtener recursos a favor de los Pobres: tómbolas, rifas, teatros... La curiosidad llevó a algunas personas a interesarse por la acción caritativa de estos grupos citados. Entusiasmados por la obra benéfica acordaron agruparse para colaborar con el mismo objetivo. Este nuevo grupo se dio el nombre de “agrupación la CAJITA”, (alude a la pequeña caja de caudales en la que van guardando sus ahorros, más lo que recaudaban pidiendo para atender a algunas familias en Navidad. Este grupo siempre trabajó unido a las Damas. Ya pasan de 30 los años que llevan practicando esta buena labor.


Iniciativa de las Damas fue la “CADENA DE PORTAVIANDAS”. Algunas señoras se comprometieron a ofrecer de su propia comida una ración completa: dos platos, pan y postre. Las Damas que no podían colaborar con los alimentos lo hacían llevando las raciones de las otras a las casas de los pobres. Estas Damas también destacaron por su dedicación a las Catequesis.

Volvemos a las Escuelas, hoy Colegio, que con la nueva ley de E.G.B. exige una serie de reformas y adaptaciones. Al principio cuenta con 8 unidades. Se construye la casa nueva, que entrega a los alumnos de los otros Centros Vicencianos.

 

En el año 75 se amplía con más clases. El Centro tiene ahora 16 unidades concertadas de E.G.B. con 665 alumnas; 2 unidades no concertadas de Preescolar con 70 alumnos; el Profesorado lo forman seis Hermanas y 12 seglares.

 

Desde el año 79 funcionan grupos de J.M.V. con unas 35/40 jóvenes. De estas últimas hay varias catequistas.

 

Más de 100 niños con una aportación mínima, comen en el Comedor del colegio. Se cuenta con la ayuda de un bienhechor que aporta gran cantidad de alimentos. A pesar de éstos no se pudo mantener más que unos años.

 

Un señor particular, don Ramón, pagó los gastos necesarios para adecuar unas dependencias de la Casa en Guardería. Atendía esta Obra una Hermana y dos chicas. Asistían niños muy pobres cuyas madres necesitaban ir a limpiar casas para sostener a su familia. Se mantuvo durante unos 15 años.

 

La última Obra de este Colegio es la Escuela de Madres. Fueron las madres de alumnas las que solicitaron a las Hermanas ayuda para completar su escasa formación y en otros casos su actualización. De este modo superaban los “complejos” ante sus propias hijas y la sociedad.

 

Las Hermanas colaboran con entrega generosa impartiendo clases de cultura general, corte y confección, repostería... Al mismo tiempo se les va formando en la vida de la fe intentando que llegue a un compromiso cristiano.

 

Muchas cosas quedan por decir: Formación de las Hermanas, Vocaciones, “distinción” de algunas Hermanas... apertura del Centro... intensa actividad deportiva... labor de la A.M.P.A...., etc.

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